viernes, 13 de junio de 2014

PATTI SMITH: Éramos unos críos.

Este libro (escrito por Patti Smith como promesa a su compañero de viaje, Robert Mapplethorpe) es una oda a la constancia, al arte y a la persona del célebre fotógrafo; al que para lograr conquistarlo había que amar su obra (como, así, aconsejaba la propia Patti, aunque pocos le hacían caso).

En él, se relata una vida compartida, palpitante, dura, apasionada, con éxitos y fracasos, con ingenuidad y un gusto exquisito por los detalles, por los dibujos, por la cintas, las calaveras, los collares, las mariposas, los bollos, los cafés...

Este libro es una pinacoteca detallada de la vida de dos artistas empeñados en serlo y el relato pormenorizado de todo su periplo personal para conseguirlo.

Patti ofrece una narración cuidada y elegante con un ritmo de canción de rock, salpicada con fotografías y dibujos de ambos artistas que son como talismanes para el lector.
Hay emoción y desánimo, amor y promiscuidad pero, sobre todo, comprensión,  lealtad y empatía entre dos personas que se sentían diferentes: “Patti, nadie ve como nosotros”.

Éramos unos críos es, asimismo, una reflexión sobre el arte, la poesía, la música, y la función que ejercen estas disciplinas en la sociedad:
“En mis momentos bajos, me preguntaba cuál era la finalidad de crear arte. ¿Para quién? ¿Estábamos encarnando a Dios? ¿Dialogando con nosotros mismos? ¿Y cuál era el objetivo final? ¿Tener nuestra obra enjaulada en los grandes zoológicos del arte, el MoMA, el Museo de Arte Metropolitano de Nueva York, el Louvre?
Yo aspiraba a ser honesta, pero no me sentía así. ¿Por qué dedicarme al arte? 
(…) Robert tenía poca paciencia con aquellos ataques introspectivos míos. Él jamás parecía cuestionarse sus impulsos artísticos y, con su ejemplo, comprendí que lo que importa es la obra: la serie de palabras impelidas por Dios que se concreta en un poema, la trama de color y grafito garabateada en la lámina que expande su divino movimiento. Lograr en la obra un equilibrio perfecto entre fe y ejecución. De este estado mental emana una luz, preñada de vida”.
  
El escenario de este libro de memorias es la agitada ciudad de Nueva York de los años setenta, con su galería de personajes: Lou Reed, Andy Warhol, Janis Joplin, Jimy Hendrix... y sus lofts y hoteles destartalados y bohemios.

Todo el libro es un homenaje sincero y una carta de amor exquisita de Patti Smith hacia su marinero:
“La otra tarde, cuando te quedaste dormido en mi hombro, también yo me dormí. Pero antes de hacerlo pensé, mientras miraba todas tus cosas y creaciones, y repasaba tus años de trabajo, que de todas tus obras, tú continúas siendo la más bella. La obra más bella de todas.”

                                                                                                            PATTI

Patti Smith: Éramos unos críos. (Just kids). Barcelona: Lumen, 2010.


martes, 27 de mayo de 2014

Las nieves del Kilimanjaro

Tras varias semanas de estar agazapada tras la mata, observando a distancia los movimientos y reacciones de mi escrito anterior, resurjo de mis cenizas con una crítica cinemátográfica. Pagué la multa, sin mayor pena ni gloria, recibí elogios y críticas y, una vez pasada la tormeta, vuelvo al ruedo para compartir con vosotros lo que he visto.

He aquí un clásico cinematográfico con ecos africanos: Las nieves del Kilimanjaro.



—Harry, ¿has ido de cacería ultimamente?

—No. ¿Por qué lo preguntas?

—Lástima, el hombre no debe perder la habilidad de cazar...

—He visto las siete maravillas del mundo, o tal vez hay más de siete..., no son nada asombroso...

—Entonces no has visto nada.

—He destruído mi talento por no utilizarlo, traicionándome a mí mismo y a las cosas en que creía...


—...Acércate, quiero darte algo, es un acertijo, no lo leas hasta que yo haya muerto; yo desconozco la solución pero si logras encontrarla te salvará.

Kilimanjaro es un monte cubierto de nieve, tiene 6010 metros de altura, se considera como la montaña más alta de África, cerca de la parte oeste se ve el esqueleto reseco y congelado de un leopardo.
Nadie ha podido explicar qué es lo que buscaba un leopardo en esas alturas.


El protagonista de esta película (un atractivo Gregory Peck) se debate entre la vida y la muerte a los pies del Kilimanjaro, mientras observa cómo los buitres se posan en las ramas del árbol vecino, esperando que llegue su momento final.
Su pierna se va gangrenando, al tiempo que él rememora su pasado amoroso entre efluvios de whisky y perfume femenino, intentando descifrar el enigma que le legó su tío como herencia.

La película muestra la diatriba polémica entre llevar una vida convencional o estar en continuo cambio, y nos relata las inquietudes personales de un escritor ávido de conocimiento y experiencias que se da cuenta tardíamente que sólo una mujer logró satisfacerle y, sin embargo, ella (Ava Gardner) vivió frustrada a su lado, al pensar que nunca podría llenarle del todo.

¿Se consigue resolver el enigma del leopardo?

La solución queda en el aire, pero el protagonista obtiene muchas respuestas en sus reflexiones mientras  contempla la montaña africana a lo lejos, así que, en cierto modo, puede decirse que .


Henry King, Las nieves del Kilimanjaro, EEUU, 1952.